El eterno aspirante al Nobel de Literatura, Haruki Murakami, publicó en 2017 'De qué hablo cuando hablo de escribir', un conjunto de reflexiones sobre la escritura, la novela y el mundo editorial.
El escritor japonés confiesa que fue un estudiante vulgar al que no le interesaban los libros de texto, y que no tardó en descubrir la literatura, la música pop y el jazz. Lector compulsivo, aprobó los exámenes con notas mediocres y no tiene reparos en afirmar que ni la escuela ni la universidad le aportaron nada.
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| Haruki Murakami por 'El Cultural' (sin atribución) |
Individualista, tímido y solitario, se considera una persona normal con cierta habilidad para contar historias y por eso defiende que el talento no es suficiente. Hace falta trabajar, lo cual significa que es imprescindible cuidar el estado físico y mental. Cuando un escritor echa barriga, comienza su declive: "La fuerza física y espiritual han de ser compatibles, estar equilibradas".
A continuación se resumen algunos de los aspectos clave sobre el oficio de escritor que Murakami desvela en este libro:
1. Cualquiera puede escribir
Murakami concibe la escritura como una actividad que le pertenece a cualquier persona que desee intentarla. El japonés afirma: «Desde mi punto de vista, el hecho de que cualquiera pueda escribir una novela no constituye una infamia para el género, sino más bien una alabanza». El asunto es permanecer escribiendo.
2. Escribir es un trabajo lento
El autor de Tokio blues propone la escritura como un arte que requiere múltiples intentos y la capacidad para no desistir: «Es pura perseverancia y resistencia, apoyadas en un prolongado trabajo en solitario. Me atrevo a decir que son las cualidades y requisitos fundamentales de todo escritor profesional».
3. Escribir debe ser divertido y capaz de reconfortar
Murakami afirma: «Me parece que si escribir no resulta divertido, no tiene ningún sentido hacerlo. Soy incapaz de asumir esa idea de escribir a golpe de sufrimiento». Así, la dificultad y el tiempo que nos tome deberían hacer parte de la diversión.
El japonés también recomienda que se escriba sobre lo que cada persona sienta que se deba escribir: «Olvida todas tus ideas preconcebidas sobre las novelas y la literatura y escribe a placer con total libertad sobre lo que sientes, sobre lo que ocurre en tu mente». Más allá de la diversión, Murakami también encuentra en la escritura un aspecto sanador: «Creo, por otra parte, que en el hecho de escribir se oculta una intención de curación de mí mismo».
4. Es mejor si el lenguaje es sencillo
El autor de Sputnik, mi amor se inclina por un estilo ligero, comprensible y con frases cortas, siguiendo lo planteado por Hemingway. Es por eso que afirma: «En resumen, lo que quiero decir es que no hace falta recurrir a las palabras difíciles ni a giros complejos para que la gente te entienda». También es válido que la complejidad esté solo en el contenido.
5. Los premios no pueden ser más importantes que la calidad literaria
Al referirse al entorno literario, Murakami deja claro que los premios son un estímulo valioso, un golpecito en la espalda para que se siga escribiendo, pero que no deben ser la meta fundamental de quien escribe. En ese orden de ideas: «Lo que permanece en el tiempo para las generaciones futuras, ni que decir tiene, son las obras, no los premios».
6. Leer es indispensable
En este punto Haruki Murakami insiste en una idea bastante repetida entre las grandes personalidades de la literatura: la lectura alimenta la escritura, van de la mano: «En mi opinión, una de las cosas más importantes para alguien con intención de escribir es, de entrada, leer mucho»
Además aprovecha para hacer una confesión que la mayoría de amantes de los libros sienten como propia: «De no haber leído tantos libros estoy seguro de que mi vida habría sido más gris, deprimente, incluso apática».
7. La importancia de la reescritura
Si antes de escribir es indispensable leer, después de escribir es igual de indispensable reescribir, quitar el ruido, añadir, perfilar. En este aspecto también hay consenso universal. El autor de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo cuenta que «durante el proceso de reescritura, debo dar coherencia al conjunto después de pulir las contradicciones. A veces no me queda más remedio que eliminar partes extensas, y, en otras ocasiones, aumentar o añadir aquí y allá nuevos episodios».
8. El cuidado de la salud y el ejercicio le aportan a la escritura
Murakami desmitifica la idea de que los escritores no deben cuidarse, de que el dolor sea siempre el lugar donde se busque la inspiración. Es por eso que afirma: «También está muy arraigada la idea de que la del escritor es una existencia insana, antisocial, casi mística, y que en ella no juega ningún papel el cuidado de la salud y el ejercicio». En este punto su llamado es al cuidado personal, al juego, a la actividad, y no al sedentarismo.
9. Los personajes deben producir contrastes
Respecto a las decisiones narrativas y las cuestiones técnicas, Murakami recomienda que entre los personajes exista contraste, que los diálogos y las acciones pongan en juego elementos más complejos: «Si […] hay muchos personajes distintos que se contraponen, que chocan entre ellos, la escena se mueve y permite a la historia avanzar hacia adelante».
Más información en:
Murakami, H. (2017). De qué hablo cuando hablo de escribir. Tusquets editores.


Muy de acuerdo con el punto 8 "Mens sana in corpore sano"
ResponderEliminarEstoy totalmente de acuerdo con el punto 1. Cualquier persona que se lo proponga puede escribir.
ResponderEliminarMuy interesante, tendré que echarle un vistazo al libro.
ResponderEliminarYo en su momento me leí "Zen en el arte de escribir" (Bradbury, 1990) y dice cosas muy parecidas. Una de sus recomendaciones es escribir todos los días, no importa el qué, porque a base de escribir encontramos nuestra voz, desarrollar personajes, crear tramas, etc. Al final de todo lo que va escribiendo va sacando píldoras para sus relatos, cuentos y novelas.